martes, 14 de febrero de 2012

LA PUBLICIDAD

Hace unos días me fijé en un cartel de una farola que anunciaba un curso que me interesaba. Ello no tendría nada de especial, si no fuera porque inconscientemente he generado un mecanismo mental de protección que me blinda ante la publicidad.

Yo creo que la publicidad bien utilizada es necesaria y positiva. Al anunciante le permite mostrar su oferta, darse a conocer y ganar clientes. Al consumidor saber los productos y servicios que pueden satisfacer sus necesidades. Y al intermediario (TV, radio, prensa, revistas, páginas web) le genera una fuente de ingresos (en algunos casos es la única que tiene) que le permite obtener beneficios. Por tanto la publicidad es algo positivo.

Sin embargo, cuando se utiliza en exceso o de forma agresiva, el consumidor genera mecanismos de defensa para protegerse que cercenan la utilidad de dichos anuncios. (Me gusta como suena la palabra cercenar... sobretodo pronunciando arrastradas las Rs... "el campo de batalla estaba cubierto de miembros cerrrcenadossss"..."¿Qué hay hoy para cer..cenar?"... etc.). Unos ejemplos:

1) - Cuando los canales de TV cercenan una película con anuncios tienen la tendencia a subir el volumen de voz. El mecanismo de defensa es poner el "mute", silenciándolos totalmente. Con ello puedes conversar, descansar los oídos, meditar y es más fácil y rápido recuperar el volumen anterior.

2) - Cuando alguien me manda de vez en cuando un mail para anunciar cursos, conciertos, talleres, productos etc... miro si me interesa. Si me manda tres al día y me satura la bandeja de entrada intento darme de baja o genero una "regla" para que sus mensajes sean borrados automáticamente y no tenga que perder el tiempo limpiando spam.

3) - Un papelito en el buzón te lo puedes llegar a mirar. Un fajo de propaganda postal va directo al contenedor azul.

4) - El maravilloso mundo de los banners, pop-ups y pantallitas emergentes en el ordenador. Al principio generé una habilidad especial para cerrarlas a las décimas de segundo de su aparición. Ellas contraatacaron temblando o moviéndose por la pantalla para que no alcanzara la X de cerrar tan fácilmente, pero también gané destreza y puntería. La última táctica fue que la X o el "Cancelar" fueran controles falsos que actuaban como un "Aceptar" y generaban más propaganda todavía. Cuando llegan a nivel de agobio tengo un compromiso personal de no consumir ningún producto de aproximación hostil que me hayan molestado o interrumpido. Por tanto tampoco sirven de nada.

PD - El punto 4 es aplicable a un montón de mensajes del ordenador. ¿Alguien se ha leído alguna vez los términos de la Licencia de un producto que acepta al instalarlo? La mayoría de los mensajes son aceptados de forma automática, sin leer su contenido. Van tan rápido y aparecen tantos que se aceptan por inercia. "La página que está abriendo contiene tanto elementos seguros como no seguros ¿Desea mostrar los elementos no seguros?" - Deseo ver la página. "Se han encontrado actualizaciones de su análisis de orina ¿desea instalarlas?"

Bueno, este me ha quedado un poco flojo, pero lo publicaré igual...

miércoles, 8 de febrero de 2012

LOS ÁRBOLES

Año 1994. En aquella época yo tenía una curiosa afición. Hacía excursiones con mi perro a la montaña, y recogía semillas (mayoritariamente piñones y bellotas) que plantaba en macetas en mi casa. Los regaba y cuidaba con cariño, y cuando crecían un poco los trasplantaba a los bosques que se habían quemado. Desgraciadamente tenía mucho terreno donde escoger.

Iba haciendo un seguimiento, en especial en los veranos más calurosos, con garrafas de agua para regarlos a todos. Eso sí que era sudar.

La propia tarea era bastante dura por sí misma. Los plantaba cuando todavía hacía frío. Cargaba la maceta (normalmente generosa), una pala, agua (para mí, para el perro y para el árbol) i un bocadillo.

Cavaba un agujero muy profundo, más que el tamaño de la maceta. Luego lo volvía a tapar y plantaba el árbol encima. Así sus raíces encontrarían la tierra removida cuando crecieran, y el agua se filtraría mejor. Luego los rodeaba de pedruscos enormes, para identificarlos cuando la vegetación colindante creciera. Era casi un monumento megalítico.

Con el tiempo me convertí en un verdadero experto. Mejores semillas, mejores lugares, mejores épocas, mejor equipo y mejor forma física.

El primer verano era crítico. Muchos morían. Pero con el tiempo y la experiencia un buen número ya lo superaba con facilidad. Otros no conseguía recordar dónde estaban y los perdía para siempre. Un bosque quemado es un desierto, lo verde se ve a millas, pero cuando los matojos crecen el paisaje cambia totalmente y al cabo de unos años ya cuesta orientarse.

Diversificaba en lugares y en especies para garantizar la tasa de supervivencia. Había una norma básica. Lejos de caminos y lugares frecuentados por humanos. Ello me obligaba a sudar la gota gorda cargando los bultos campo a través, y dejaba los bajos de los pantalones tan manchados de la carbonilla de los arbustos quemados que la lavadora no podía con ellos. Es cierto que alguna vez me encontré algún árbol regado o con un palo para que creciera recto que no lo había puesto yo, pero prefería que estuvieran en lugares inaccesibles para evitar atentados. En una ocasión dejé uno la mar de majo al lado de un camino (porque mi espalda me lo indicó así), todo rodeado de piedras para que no lo pisaran y cuando volví otro día me encontré su cadáver incinerado al lado de una colilla de cigarrillo. Los arbustos de alrededor impecables. Sólo quemaron el árbol. Hoy hago yoga y meditación, tengo paz interior y siento amor por todos los seres vivos del Universo. Pero recuerdo que en aquel entonces me cagué en toda la familia del hijo de la grandísima puta que me quemó el bonsái.

Pero el peor enemigo era otro. Tenía algunos árboles que ya levantaban casi un metro del suelo. De los primeros que planté varios años atrás. Y debo reconocer que a esos les tenía un cariño especial. Otro incendio forestal devastó la misma zona por segunda vez y murieron todos pasto de las llamas. Entonces lo dejé.

Yo creo que los árboles son la cosa más sagrada que hay en el planeta. Los adoro. Los amo. Sí, yo soy de los freakies que abrazan árboles en el monte. En la intimidad incluso los beso. Y cuando hay un agujero en la altura adecuada... (¡Es broma!).  La verdad es que siento su energía y su vida. Me encanta verlos, fotografiarlos, estar junto a ellos. Son un ser que siempre imparte bondad (oxígeno, humedad, sombra, frutos, refugio, tempera el clima, evita la erosión) a cambio de nada. Sólo suman. Son puro amor. Me encanta cualquier especie, cualquier forma y en cualquier lugar. Me apena cuando los talan, los queman o los hacen sufrir porque creo que ellos sienten el dolor y el miedo, igual que el amor que incondicionalmente siempre nos dan.

Hoy tengo 10 macetas en casa. Tres de ellas ya están germinando. Creo que ha llegado la hora de recuperar las buenas aficiones del pasado.

martes, 7 de febrero de 2012

ORO

Hace unos días mi madre estaba ordenando un armario y encontró una vieja caja de cartón. Dentro había una cubertería de plata. Recordaba vagamente que una tía abuela suya se la había regalado décadas atrás. Era un trasto inútil, lleno de polvo, y se disponía a enterrarlo otra vez, pero en el último momento me preguntó si yo creía que nos podrían dar algo por ella. Le contesté que el precio de los metales nobles había subido mucho y que era un buen momento para vender.

Empecé a investigar y me percaté de que los establecimientos para comprar oro se habían multiplicado como setas. Las antiguas inmobiliarias se habían reconvertido al nuevo sector oportunista. Así que, después de filtrar en Internet, me puse la caja en la mochila y salí a la aventura. Entré en la primera tienda. Rasparon los cubiertos y rociaron el polvo con un líquido. Me dijeron que aquello no era plata, que era alpaca, y que me lo llevara, porque ellos sólo compraban oro y plata de alta calidad. Yo ni sabía lo que era la alpaca. Así que salí de allí, más frustrado por tener que volver a cargar en mi mochila el peso de aquella caja en el viaje de vuelta que por no haber sacado un dinerillo por ella.

Sin embargo, en la misma calle, justo cuatro casas a la derecha había otra tienda igual. Como no tenía nada que perder, entré en ella y se repitió la misma historia. El raspado, la alpaca y el "te lo puedes llevar porque no te pagamos nada por esto". Salí otra vez a la calle y justo delante había un tercer establecimiento análogo a los anteriores. Ya estaba allí, así que ¿por qué no perder unos minutos más? Raspado, mirada triste... pero esta vez la frase fue diferente... "esto no es plata, es alpaca... sólo te podemos pagar poco más de 1.000 euros...". Obvia decir que yo puse cara de "bueno, qué remedio, me conformaré con ello", solté la carga y agarré el dinero, para salir corriendo antes de que se dieran cuenta de lo poco que hubiera aceptado por aligerar de peso mi espalda.

¡Mil euros! Por un montón de chatarra inútil. Hay gente que se pasa un mes entero trabajando 8 horas diarias por menos dinero. ¿Cuánto me hubieran dado de ser plata buena? ¿Y oro? Siempre he pensado que el metal noble, los diamantes, las joyas... están sobrevalorados. No se pueden comer, son trastos inútiles, no sirven para nada. No tienen ningún valor por ellos mismos. De acuerdo que no se deterioran, que el diamante es el material más duro de la tierra, y su extracción es costosa y a veces éticamente cuestionable, pero su valor es artificial. Sirven para adornar. Y yo personalmente valoro la belleza de la mujer en su naturalidad, no me gustan ni maquilladas, ni enjoyadas ni manipuladas con bótox o cirugía. Cuanto más naturales mejor. Uñas cortas y sin pintar. Ni brillo. Por eso nunca he entendido el elevado precio de los simples adornos.

Ahora encima, hay una burbuja. Como la hubo en la bolsa o en la vivienda. Y las burbujas se pinchan. Los inversores no confían en las divisas, el mercado inmobiliario ya no es líquido, la bolsa no remonta, las ludopatías financieras se desenmascaran y la renta fija y la deuda pública ya no son tan seguras. Por tanto otorgan su confianza al oro. Y el oro no vale nada. Es pura convención. El petróleo sirve para fabricar gasolina con la que desplazarse (y un montón de cosas más), el agua potable se puede beber, en los terrenos se puede edificar o cultivar, la ropa abriga, las casas te cobijan, los coches te llevan a los sitios... pero las joyas, los lingotes, los diamantes... no sirven para nada.

Tengo un amigo numismático (todos tenemos uno). Me comenta que hay gente que colecciona monedas (cosa que ya sospechaba). Algunas son de oro, con una antigüedad de cientos de años y un valor histórico y cultural elevadísimo. Pues se están vendiendo esas monedas a peso para fundirlas, porque es más caro su valor como metal que como pieza de coleccionismo. Es como vender el David de Miguel Ángel a peso porque el precio del mármol ha subido tanto que es más rentable trocearlo para hacer baldosas de lavabo que venderlo a un museo. Al final el coleccionista (o sus herederos) venden al mejor postor, el intermediario es oportunista de burbuja y no las reconoce ni valora y el destinatario final se conforma con un lingote para almacenar o hacer otra joya. "Sólo" pierde el patrimonio cultural de la humanidad. Que no es poco. Bueno..., tampoco seré yo el que compre esas monedas para salvarlas, y menos ahora.

Moraleja: si tienes joyas, oro, cuberterías u otra chatarra y te quieres desprender de ello aprovecha ahora. Muchos desearían haber vendido inmuebles o acciones antes del pinchazo de sus respectivos mercados.

jueves, 2 de febrero de 2012

EL BARRENDERO

Hoy he visto un barrendero. Con su uniforme amarillo reflectante, su escoba y su capazo. Barría la calle con paciencia y pulcritud. Lenta pero concienzudamente. Concentrado. Silencioso. Meditativo.

En principio esto no tendría nada de excepcional. Pero hacía tiempo que no veía uno así. Normalmente van a pares, seguidos de una máquina infernal con dos cepillos giratorios que hace un ruido estremecedor. Supongo que las inventaron para ser más eficientes, para amortizar puestos de trabajo y para barrer más zona en menos tiempo. El barrendero que he visto hoy no contaminaba, no hacía ruido y probablemente sea más lento e ineficiente que esas máquinas, pero yo podía pasar cerca de él sin tener que taparme los oídos y acelerar el paso. No era hostil. No hacía ruido. No estresaba.

Personalmente prefiero que la calle se barra así. Tal vez estará más sucia. Tal vez se tarde más. Pero prefiero pisar hojas caídas que volver a escuchar el estruendo del maldito "cepillos rotatorios". Hablo de hojas porque el resto de porquería entiendo que es cada ciudadano el que debe evitar generarla y arrojarla al suelo. En un mundo ideal, claro. Probablemente comprar y mantener estos trastos y la gasolina que consumen sea más barato que el sueldo de los barrenderos. Pero el coste económico no siempre debe priorizarse, delante de los puestos de trabajo, el beneficio medioambiental y la tranquilidad de los vecinos.


TITULITIS

Yo soy de los que estudiaron una carrera universitaria y un master más para la obtención de un título que me abriera las puertas del mercado laboral que porque estuviera realmente interesado en el contenido de las asignaturas. 

Por supuesto, una vez encontré trabajo, tuve que aprenderlo todo de nuevo, dado que lo que me enseñaron en la facultad no era aplicable en el mundo laboral. Pero ya estaba dentro.

En mis años estudiantiles perdí bastante tiempo en aprender materia absolutamente inútil que nunca he usado y que ya hace tiempo que mi cerebro se encargó de borrar. Pero en ese momento (y todavía ahora) se valoraba a las personas así, y esos diplomas hicieron su función permitiéndome acceder a un empleo.

Hoy ya no sirven. La gente se queja de que tienen 3 carreras, 20 masters y 6 idiomas y no encuentran trabajo. Desde mi experiencia creo que el enfoque es equivocado.

Ahora estudio sólo lo que me interesa. Lo que me apetece. Y busco un conocimiento, no un título homologado. Soy selectivo porque los contenidos de relleno aprendidos sin interés no se retienen y por tanto aportan poco. Con algún profesor particular, leyendo, escuchando grabaciones, navegando en Internet, estoy formándome más intensamente que nunca, tanto a nivel académico como humano. Filtrar lo irrelevante hace que aprenda con mucha más efectividad que con la enseñanza reglada. Pero claro, eso no da títulos. Y sin títulos las puertas están cerradas.

Está nevando... 

miércoles, 1 de febrero de 2012

LA CODICIA

Cuando pensamos en codicia, nos vienen a la mente nombres como Luís Roldán, Iñaqui Urdangarín, Félix Millet, Francisco Camps, Mario Conde, Ruiz Mateos y toda una fauna corrupta (o presuntamente) de escoria humana inmunda que justifican cualquier medio a su alcance para acumular más riqueza. Gente que con un patrimonio más que suficiente para vivir cómodamente el resto de sus días sufren de una avaricia sin límite que les induce a la enfermiza ansia de desear todavía más.

Otros casos no son tan flagrantes, mayoritariamente legales, pero con la misma patología. Políticos que se asignan sueldos y beneficios espectaculares subvencionados por el contribuyente. Dentro de la ley pero fuera de la ética. Todos enfermos de codicia.

Todos estos casos son detestables, pero hoy quiero ir más allá. El ciudadano de a pie. No entraré en el que se endeudó en exceso para comprarse un piso, un coche o unas vacaciones por encima de sus posibilidades. Hoy quiero hablar de la codicia sutil del día a día. La que todos en mayor o menor medida padecemos. La cultura en la que nos hemos criado y de la que nos hemos empapado desde pequeños, en la que el dinero es lo más importante y el precio es el primer (y a veces único) criterio para tomar una decisión.

Unos ejemplos:

- Invertimos nuestros ahorros al mejor postor. Al que da mejor tipo de interés. Existe una banca ética y sostenible (léase Triodos Bank), que remunera menos el capital pero lo invierte con conciencia. Pero preferimos trabajar con el que pague más. Con el más cómodo. Nos da igual si invierte en armamento, si contribuye a la crisis económica o si sus proyectos degradan el Medio Ambiente. Que pague el máximo.

- Compramos los productos más baratos. Da igual que se produzcan con mano de obra esclavizada (reconocidamente o no), que su transporte desde la otra punta del mundo tenga un impacto medioambiental nefasto, que vaya en detrimento del empleo local, que su calidad y salubridad sean cuestionables, que deban madurar químicamente en los barcos (en caso de alimentos), que no se respeten los derechos humanos ni el medio ambiente en su país de origen, que enriquezcan a los directivos y accionistas de grandes corporaciones multinacionales en contra de las iniciativas locales. Precio, precio y precio. Siempre precio. Yo no estoy a favor de los aranceles, estoy a favor de la conciencia.

- Preferimos bajarnos contenidos gratis de Internet en lugar de pagar una cantidad simbólica para remunerar el derecho del autor (o de los intermediarios necesarios). Si la cultura es gratis, los que se dedican a ella deberán simultanear su arte con otro empleo para subsistir. Ello les quitará tiempo para su talento y el empobrecimiento cultural nos perjudicará a todos. Y no, no defiendo a la SGAE, ni su canon digital que castiga la potencialidad del delito (no el delito en sí) ni sus actividades mafiosillas o extorsionadoras, pero tampoco la descarga pirata libre de Internet. De nuevo apelo a la conciencia.

- Preferimos prostituirnos en empleos bien pagados (o seguros y preferentemente públicos) a hacer lo que realmente nos sale del corazón. Conseguir el máximo de dinero es la prioridad. Ser ricos. Este punto es controvertido, porque hay mucha gente en el paro o explotados por una miseria. Hoy hablo de los otros, los antiguos, que también hay un montón. Y cuidado, no nos confundamos. Que un trabajo te guste, que desarrolles tu talento, que te apasione lo que haces no está reñido con tener un buen sueldo. Debes valorar tu trabajo asignándole un buen precio. No es necesario cobrar menos a cambio de hacer lo que te gusta. A lo que me refiero es a no venderse exclusivamente por un sueldo o una seguridad. Existe vida más allá del dinero.

- El maravilloso mundo de la Segunda Mano. Da para un artículo entero. Conozco gente que le da asco comprarse ropa de segunda mano. ¡Está lavada! ¿Cómo lo hacen con el colchón o las sábanas de un hotel? Allí se ha copulado... Creo que la segunda mano (eBay, Cash Converters, Amazon,...) es el futuro. Te deshaces de trastos que tirarías a cambio de dinero. Compras cosas más baratas. Un intermediario da empleo. Se reduce el consumismo ciego. Y lo más importante de todo: algo que iría al vertedero a contaminar se reutiliza.

Yo soy optimista. Hace tiempo que se está produciendo un cambio de consciencia y que estamos pasando de la cultura del tener a la cultura del ser. De acumular objetos a nutrirnos de conocimiento y experiencias. La cultura del alquiler (no hablo sólo de viviendas: compartir coches, herramientas, objetos...) está sustituyendo lentamente el poseer o el usar y tirar. La consciencia y la ética avanzan sin parar, y la basura corrupta que últimamente salpica los medios de comunicación no es una tendencia al alza. Han existido siempre pero ahora son identificados y desenmascarados. Y probablemente haya menos. Yo creo que vamos bien.


viernes, 27 de enero de 2012

CADÁVERES

Hace unos días, el vídeo de Marines Norteamericanos miccionando sobre los cadáveres de supuestos Talibanes dio la vuelta al mundo. A mí me parece una infamia toda la barbarie que se produce contra las personas en cualquier guerra. Las imágenes de asesinatos, violaciones, torturas, los prisioneros humillados en Abu Ghraib, o encarcelados sin juicio en Guantánamo, las violaciones de derechos humanos en cualquier lugar del mundo (con guerra declarada o no), todo ello me parece del todo injustificable.

Un cadáver ya no siente, no está vivo, no es más que un montón de piel, huesos y órganos en descomposición. Lo grave es lo que le pasa justo antes de morir. La dureza de estas imágenes radica en que un familiar pueda reconocerlos, enterarse por ellas de que han muerto e imaginarse cómo debieron ser sus últimos momentos. Ahí radica su brutalidad. En el sufrimiento real de sus allegados. Y por ello son absolutamente condenables. Los cadáveres en sí ya no se enteran de nada.

Una vez la persona muere, le da igual que sus restos sean incinerados, sepultados bajo tierra para banquete de los gusanos, descuartizados para extracción de órganos o para la formación de estudiantes de medicina o usados de urinario por una pandilla de capullos. Esos restos no son más que una carcasa vacía. Lo que ocurre con el alma que abandona el cuerpo no lo conocemos, pero quiero creer que tiene otras prioridades antes que preocuparse de lo que le ocurre a su antiguo recipiente.

Pero eso es una vez muerto. Antes de morir la persona sí que tiene derecho a decidir cómo quiere que reposen sus despojos, y seguro que ninguno elegiría ser el orinal del enemigo.

Yo también he decidido lo que quiero que se haga con mis restos. Quiero que me descuarticen como a un cerdo y que reciclen para trasplantes todos los órganos que se puedan aprovechar. Ojos, riñones, hígado, pulmones, corazón, prepucio (para reconstrucciones de piel en la unidad de grandes quemados). Que me extraigan todo lo que se pueda reutilizar (cuero cabelludo, dientes, huesos para el caldo, pelos para cepillos, intestinos para el fuet, piel para bolsos o zapatos...). Lo que quede que se lo den a estudiantes de medicina para que jueguen un rato. Y cuando ya no se pueda extraer nada útil, que utilicen la morcilla sobrante para hacer pienso ecológico para perros.

Parece una broma, y seguro que es ilegal. Estoy convencido que mis herederos no se buscarán problemas para cumplir la última voluntad de un viejo con demencia senil. Darán un par de órganos como mucho y quemarán el resto. Pero a mí me haría ilusión que se fabricara pienso para perros con mis despojos. Por un lado les devolvería todo el amor que me han dado en vida. Y por otro seguro que estoy más bien alimentado y tengo menos aditivos, hormonas, antibióticos y clembuterol que el ganado que usan para fabricarlo. Por tanto sería un pienso más ecológico, sano y nutritivo que el que hay actualmente en el mercado. Pero si no cumplen mi voluntad en el fondo me da igual. Yo ya no seré aquellos restos. Ya no estaré allí.

martes, 24 de enero de 2012

LAS MASCOTAS

Veo en Frank de la Jungla que a un ignorante se le ocurrió comprarse un cachorro de leona para alardear de mascota exótica. La tuvo encerrada 16 años en una celda diminuta y el veterinario le extirpó las garras "por seguridad". Ahora buscaba ayuda para darle al obeso y enfermo animal una vida mejor.

No es la primera vez que oigo que a un felino (normalmente gatos) le operan las uñas para que no arañe.  Como tortura me parece de una crueldad refinadamente sádica. Hace unos días publiqué un artículo de Silvestrismo en que imaginaba una civilización extraterrestre más avanzada que nos tratara como nosotros nos comportamos con nuestras mascotas. En este caso equivaldría a que nos amputaran los dedos de las manos "por seguridad". Sin dedos seríamos mucho menos peligrosos. Con un muñón en lugar de manos seguro que les daríamos muchos menos problemas. Claro que podríamos hacer menos cosas, pero en cautividad tampoco se notaría la diferencia. No haría falta trabajar porque ellos nos alimentarían. Estaríamos encerrados en espacios reducidos donde ya nos lo darían todo hecho para que no echáramos de menos nuestros dedos... sin éxito, claro...

Otras torturas estéticas tal vez no fueran tan traumatizantes, orejas cortadas en punta, dedos de los pies amputados (como símil a acortar el rabo, la alternativa no la quiero ni plantear). Castraciones, esterilización, mutilaciones, chips, tatuajes, jerseycillos horteras, doma, aislamiento, soledad, alimentación basura,... y siempre, siempre, restricción de hábitat y confinamiento en habitáculos reducidos.

Me estoy centrando en las mascotas. Por supuesto, si se alimentaran de nosotros el trato sería mucho más brutal. Camiones de cachorros humanos apiñados para ser llevados al matadero, mujeres ordeñadas, todos castrados y hormonados con mil productos químicos para engordarnos y ser más sabrosos... no lo quiero ni pensar. Preferiría ser la mascota fiel de algún alien y que al menos me diera cariño y se apenara el día de mi muerte...

Yo tuve un perro. Rescatado in extremis del corredor de la muerte. Claro que pensaba que un piso no era lugar para él, pero la única alternativa que le quedaba era morir. Salvo casos similares no soy partidario de tener animales en cautividad. Me encantan, pero cuando veo las condiciones en las que muchos sobreviven se me parte el corazón. Los perros, y en menor medida los gatos, se han acostumbrado a vivir con el hombre. En muchas ocasiones el hábitat y el amor que algunas personas les proporcionan justifica tenerlos (más si son de perrera). Pero a algunos freakies les gusta tener animales exóticos o peligrosos en casa, confinados en espacios diminutos. La siempre cuestionable excusa es que los animales pequeños, roedores, reptiles, peces, arácnidos, insectos o anfibios no sienten. Todo el mundo es consciente de la inteligencia y los sentimientos de un perro. Ya no digamos de un gorila o un chimpancé. Pero al "bajar" a animales "menores" la inteligencia y por tanto el derecho a vivir dignamente se reducen...

El Universo es extenso, ilimitado, infinito. La probabilidad de que la Tierra, con toda su diversidad, sea el único planeta en el que haya vida es (a mi entender) nula. Que el nuestro sea el único planeta poblado de vida inteligente es altamente improbable. Pero que exista una civilización más avanzada que la nuestra que nos pueda llegar tratar como nosotros tratamos a nuestros animales es impensable... espero.


LA BUENA EDUCACIÓN

La libertad de una persona acaba donde empieza la de otra. Todo el mundo tiene claro que si yo tengo ganas de clavarle un hierro oxidado en el ojo de un transeúnte choco con su derecho a no sentir ese dolor. Hay otros ejemplos obvios, como no ser violado, asesinado o que tus pulmones no sean intoxicados con substancias cancerígenas provenientes de cigarrillo ajeno. Cualquier agresión contra tu persona que merme tu salud o te provoque dolor, lesión, infección, intoxicación o muerte es injustificable. Nadie lo discute.

En otros casos la frontera es más difusa. Algo que molesta. Es subjetivo y depende del umbral de tolerancia de cada uno. Por ejemplo el ruido. Hay ruidos insoportables para todo el mundo (que no sea sordo). Y a la vez hay personas que sufren con ruidos estadísticamente calificables como leves. Todos están en su derecho y depende de  la sensibilidad auditiva de cada uno. Es muy difícil establecer una frontera en decibelios para marcar algo tan subjetivo. Yo en caso de duda siempre soy partidario de favorecer al silencioso porque creo que la contaminación acústica está infravalorada, pero no voy a extenderme en algo que depende de cada caso particular.

Existe un tercer nivel. Lo que se considera como mala educación. Desde mi punto de vista absurdidades culturales que se han transmitido generación a generación y han evolucionado hasta la actualidad porque nadie se ha planteado el por qué. Su inconsistencia se evidencia porque son muy variables en distintos lugares de la Tierra. Lo que es reprochable en Suiza tal vez no lo sea en la India.

Hablo de aquellas cosas que molestan porque nos han enseñado desde pequeños que eso molesta. Los ejemplos son innumerables. Si voy a un restaurante a comer y rebaño el plato con la lengua probablemente no se considere una muestra de reconocimiento hacia el chef (y lo sería). Lo de quitarse los zapatos es un mundo aparte. ¿Por qué hay que esperar a estar solo para andar descalzo por la oficina?. Sorber la sopa ruidosamente no revienta los tímpanos a nadie. La tortilla la corto como quiero, si me apetece uso un hacha. El muestrario es extenso. Pies encima de la mesa, palillos en la boca, uso de los cubiertos, etiqueta en la mesa,...

Pero hay otras todavía más absurdas. Hablo obviamente de pedos, eructos y bostezos sonoros. Son necesidades tan nobles como comer o respirar. El cuerpo ha diseñado unos mecanismos para evacuar el aire sobrante del cuerpo. Tirarse un pedo ruidoso está mal visto en Occidente. ¿Por qué? Su hedor apenas dura unos segundos. Y su contención puede acarrear unos dolores de intestinos terribles. Va contra natura. Nadie se escandaliza por ver eructar a un bebé. Al contrario, lo fomentan y se alegran. Pero a partir de una edad ya no se permite. Hay que disimular. Reprimir.

Lo de mear y cagar (que podría ser tan social y normalizado como comer y beber) está mejor visto, y como genera un residuo se establecen lugares privados para ello. ¿Huele mal? Es cultural. Mi perro se hartaba de oler excrementos de otros canes o entrepiernas humanas porque ello le daba información (supongo, nunca le pregunté). Su olfato estaba mucho más desarrollado como para ofenderse, pero nadie le enseñó que ese olor era malo. (También rebañaba el plato con la lengua).

En los pedos y eructos hay que disimular. ¿Por qué? ¿Por qué no me puedo tirar un santo cuesco en una entrevista de trabajo si tengo ganas? (pregunta retórica, sé la respuesta perfectamente). En cambio sí que puedo toser o estornudar. El aparato respiratorio tiene mejor prensa que el aparato digestivo. Su funcionamiento natural está mejor considerado. Pero ambos son imprescindibles para sobrevivir.

Todavía recuerdo con nostalgia aquellos días en la oficina. Si me quedaba solo en el ascensor intentaba soltar un pedo al bajarme, justo antes de que se cerraran las puertas detrás de mí... "Ahí os lo dejo" pensaba con orgullo.


jueves, 19 de enero de 2012

SILVESTRISMO

Mis dos antiguas novias tenían una curiosa e inusual característica en común (aparte de salir conmigo). Sus respectivos padres eran Silvestristas. Para los profanos en la materia (como yo), aclararé que no se trata de ninguna patología o perversión sexual. Es la captura de aves salvajes para consumo doméstico, en la mayoría de los casos para escucharlos cantar.

Iban al monte con sus camaradas, untaban unas ramas con una resina pegajosa y soplaban un reclamo. La víctima se pensaba que era una hembra y que ese día por fin mojaría. Pero una vez se posaba en la rama ya no podía salir de allí hasta que el cazador (que observaba agazapado en su guarida) le liberaba de la angustia y el tormento, a cambio de que ya no podría volar nunca más.

Por supuesto en esa rama se pegaba de todo, machos, hembras, especies protegidas, insectos,... Por ello más adelante empezaron a usar redes y jaulas. Normalmente si alguna presa estaba prohibida la soltaban para evitar que los Forestales les multaran (cosa que raramente ocurría). Los que no tenían tanta suerte acababan confinados en una celda de menos de un litro de capacidad para el resto de sus días. Un litro es poquísimo, imaginad un pájaro encerrado en una botella de Coca-Cola (de 1 litro obviamente). Es una verdadera tortura.

Algunos morían en la captura o en el transporte, o quedaban lisiados para siempre. A veces traficaban con los supervivientes (es legal), pero no ganaban mucho dinero, era más bien un pasatiempo. Cuando entraba en sus casas se me partía el corazón de verlos apilados en sus ataúdes de metal. Los limpiaban y les daban de comer, pero toda la vivienda apestaba a pajarería y a campo de concentración. Su canto era triste aunque reconozco que hermoso.

Yo creo que si cazas porque necesitas comer y que la alternativa es pasar hambre se puede comprender. Pero atrapar a un pájaro para escuchar su canto no tiene ninguna justificación. Cómprate un CD y a ellos déjalos vivir en paz y en libertad.

Imagino una civilización extraterrestre súper avanzada, que no comprendiera nuestra primitiva inteligencia y nos consideraran seres inferiores y sin consciencia. Que nos cazaran y nos separaran de nuestra familia, amigos, entorno, hábitat, para llevarnos a su planeta y encerrarnos en sarcófagos (con la cabeza fuera). No nos podríamos mover. Nos alimentarían, limpiarían nuestras deposiciones y nos curarían las enfermedades gracias a su avanzada tecnología. Nos protegerían de los peligros del planeta Tierra. Algunos incluso vivirían más tiempo que estando en libertad. De vez en cuando un polvete controlado para perpetuar los ejemplares en cautividad. Sin poder movernos, lo único que nos quedaría sería gemir, hablar, cantar, gritar, llorar... Y esto sería precisamente el motivo de nuestra captura. Nos habrían encerrado para experimentar el placer de escuchar nuestra voz. Nuestro sonido. No entenderían su significado pero les agradaría la melodía. Y por supuesto estarían convencidos de que lo hacen por nuestro bien. Porque nos aman. Y seguro que más de uno se apenaría cuando llegara la muerte de su humano.

Por supuesto mis ex no estaban de acuerdo, pero a veces es difícil convencer a un padre (y también a un suegro) y se justificaban en que era la única ilusión de un anciano sin maldad. Por mi parte les prometí que aunque la relación no funcionase (como finalmente ocurrió) el día que murieran sus padres (como todavía no ha ocurrido), podían contar conmigo, con mi coche y con mi tiempo para ir a la montaña a liberar a todos los reclusos del campo de concentración. Lo mantengo en pie.

Epílogo: Hago lo anterior extensible a canarios, periquitos, cotorras, loros, agapornis y cualquier otra ave aunque haya sido criada en cautividad. Los pájaros han nacido para volar libres, no para ser enjaulados para el disfrute de los seres humanos.

miércoles, 18 de enero de 2012

ESFUERZO Y SACRIFICIO

Conozco a personas que se vanaglorian de haber conseguido objetivos en la vida a base de esfuerzo y sacrificio. Son dos palabras que tradicionalmente se asocian a actitudes meritorias y loables. "He hecho grandes sacrificios por ti", "Con esfuerzo lo conseguiremos", "Con esfuerzo y justicia social..."

Yo creo que lo han entendido mal... si tienes dos opciones para alcanzar una meta, una a base de esfuerzo y sacrificio y la otra no, ¿cuál elegirás? La "Ley de mínimo esfuerzo" siempre ha sido lo natural. Los ríos fluyen por donde les es más fácil. La Naturaleza elige el camino menos tortuoso.

El esfuerzo y el sacrificio son efectos secundarios no deseados y a evitar en la realización de cualquier tarea o acto. Si algo te los requiere en exceso puede ser una señal de que toca un cambio. Cuando hay pasión, cuando hay fluidez, los obstáculos desaparecen. 

Escribir este blog me supone una importante inversión en tiempo y neuronas que podría dedicar a actividades alternativas. No gano dinero con él. Casi nadie lo lee (a juzgar por las estadísticas). No saco nada más que el placer de escribirlo. El día que me suponga esfuerzo o sacrificio lo dejaré de inmediato. Como tantas otras cosas en la vida.


LOS INSUMISOS

En el año 2001 se abolió en España el Servicio Militar Obligatorio. A mí me llegó tarde. No, no hice la mili. Cuando se me acabaron las prórrogas por estudios me declaré Objetor de Consciencia y estuve 13 meses en el departamento de contabilidad de una Fundación, con el mismo horario y tareas que otros empleados que, a diferencia de mí, estaban allí por voluntad propia y cobraban un sueldo por ello. Tuve mala suerte porque algunos amigos, con enchufe, me decían que se presentaban un día a la semana a firmar y a leer el periódico. Pero mucho peor era hacer la mili.

Los que la hicieron me decían que era una pérdida de tiempo absoluta. Por supuesto no salían preparados para entrar en combate. Se resignaban a ser el sirviente de algún oficial chusquero durante un año. Las novatadas, esa absurda venganza intergeneracional (te las hago a ti porque me las hicieron a mí), acababan en tragedia más veces de las que se daban a conocer. Un sistema discriminatorio, absurdo e inútil que funcionaba porque había intereses económicos y de poder involucrados que se resistían a no perder sus privilegios. Si nadie se hubiera mojado para cambiarlo seguiría siendo así.

Hace poco más de 10 años que se abolió y ya no se habla de la mili. Esas batallitas infumables que nadie tenía ganas de escuchar. Y a la vez tampoco se habla de los insumisos.

Yo quiero dedicarles un pequeño homenaje. Héroes anónimos que sacrificaron su libertad. Decidieron que podían cambiar la realidad y lo hicieron. No se conformaron con que las cosas son así porque siempre han sido así. Al primero lo fusilaron. Otros pasaron años en prisión. Consejos de guerra. Marginación. Les trataban de cobardes. Ellos antepusieron su comodidad individual para no traicionar a sus principios y con ello ayudaron a construir una sociedad mejor.

La gente ya no se acuerda. Ya no se habla de ellos. Yo sí. Yo les agradezco lo que hicieron. Sin ellos habría tenido que hacer la mili. Y no, no se conformaron con la PSS. Siguieron luchando hasta la abolición total. Les doy las gracias porque sus años de cárcel sirvieron para que nadie más sea obligado a perder un año de su juventud tan absurdamente. En una hipotética guerra, los mozos que han estado barriendo el cuartel durante 9 meses serían rápidamente exterminados por un ejército profesional bien preparado.  

El verdadero héroe es el que no busca el agradecimiento de los demás en sus acciones. El que antepone a sus intereses individuales construir un mundo mejor. Los adolescentes tienen asumido que la mili no es obligatoria, es un derecho adquirido, pero no siempre fue así. No son conscientes de todo lo que tienen que agradecer a aquellos valientes. Yo sí.

Gracias.

martes, 17 de enero de 2012

EL VALOR DE UN VOTO

La mayoría absoluta es, matemáticamente, más del 50%.

En las últimas elecciones generales al Congreso del 20/11/2011, el PP obtuvo mayoría absoluta en número de diputados 53,14%, pero no en número de votos 44,62%. Esto me ha despertado la curiosidad de analizar un poco más a fondo los resultados electorales. Incluso me he permitido la osadía de preparar el cuadro adjunto.

A parte de lo anteriormente indicado, veo que los diputados más "caros" son los de UPyD, que le cuestan 228.048 votos cada uno y los más "baratos" los de GBAI que le bastan 42.411 para obtenerlo. También se da el caso de que EQUO, con 215.776 votantes (5 veces más que GBAI), no obtiene ninguno. Hay 5 partidos con menos votos que EQUO con representación parlamentaria (incluso con dos diputados). A PACMA le pasa algo parecido.

Todo esto no me suena a nuevo. La asignación de diputados está diseñada para favorecer a los partidos mayoritarios y a las minorías regionales, pero no a las minorías que abarcan toda la geografía nacional. Del mismo modo el voto en las zonas más pobladas vale menos que en las que tienen menos habitantes. ¿Es esto justo? No para el que se da cuenta de que el voto de otras personas vale cinco veces más que el suyo.

En cualquier caso, aunque sea injusto para EQUO y compañía, los que tienen el poder para cambiar el sistema son precisamente aquellos a los que beneficia tal como está (lo cual ocurre a menudo). Por tanto la probabilidad de que lo modifiquen es más bien escasa...

Epílogo:

No me quedé satisfecho con la conclusión anterior y seguí investigando un poco más... El Ministerio del Interior publica en su Web los resultados electorales por partido, y el sistema utilizado en el reparto. Por tanto basta con una hoja de Excel y los datos que ellos mismos proporcionan para hacer un sencillo cálculo.

http://elecciones.mir.es/resultadosgenerales2011/99CG/DCG99999TO_L1.htm

http://www.elecciones.mir.es/locales2011/Visitas_virtuales/Metodo_DHondt_(elecciones_locales)/Metodo_DHondt_(elecciones_locales).htm

Se utiliza un método llamado D'Hondt. No voy a entrar en su descripción porque la página del Ministerio lo explica mucho mejor de lo que yo pueda hacer. Tampoco lo voy a cuestionar porque es el que se aplica en la mayoría de países europeos y para desacreditarlo debería ofrecer una alternativa mejor y no la tengo. Ni voy a profundizar en la manipulación de la imputación de los votos en blanco o la eliminación de los partidos con % bajos. 

Pero hay una cosa que sí me cuestiono. La imputación por provincias. Los diputados son elegidos en una provincia, pero no la representan. Una vez elegido, cada diputado representa a la totalidad del pueblo español. Por tanto no tiene ningún sentido asignar diputados por provincia. No tiene sentido fragmentar el voto regionalmente.

Con una hoja de cálculo he simulado el sistema D'Hondt si se asignaran los diputados para la totalidad del país. Me sale un resultado curioso, a mi entender más representativo, justo y legítimo.


La primera conclusión es que el Partido Popular no ha obtenido mayoría absoluta en estas elecciones. Ni por votos ni aplicando el recuento correctamente. Lo que pasa es que manipulando la fórmula de cálculo y asignación de la forma adecuada los resultados pueden adaptarse a los intereses de cada uno según convenga. Por tanto la mayoría absoluta del PP no es legítima, es una argucia matemática que les da un resultado que no refleja la voluntad real del pueblo.

La segunda es que el diferencial entre diputados "caros" y diputados "baratos" se reduce. Es cierto que los del PP son más baratos, pero ello es tan solo una constatación más que el sistema D'Hondt favorece a las mayorías. El sistema es más justo ya que los porcentajes de número de votos son más parecidos a los porcentajes de diputados asignados. Los partidos más votados obtienen más escaños y no se producen situaciones anómalas como las vistas anteriormente.

Yo recibo constantemente mails de que nos manipulan y nos toman el pelo. Normalmente los borro porque no doy credibilidad a algo que no he comprobado. En este caso he decidido hacerlo y los resultados son sorprendentes. Lo más curioso es que todo el mundo puede hacerlo. Los datos son públicos y están al alcance de todos. A IU le han robado 14 diputados. A UPyD 12. A EQUO 3. Lo saben. Y todo sigue igual.

MALDECIR

Estoy al volante de mi coche en el atasco de entrada a una gran ciudad. Es hora punta. La gente está visiblemente nerviosa. El ambiente es tenso y hostil. Los movimientos, lentos y torpes son incompatibles con la prisa de la mayoría de los conductores. Hay ruido y humo. Todos preferiríamos estar en otro sitio.

Una mujer da un volantazo y un acelerón adelantando a otro turismo de forma imprudente y temeraria. Le corta el paso a un motorista que circulaba correctamente por su carril. Gracias a su pericia el motorista evita en el último momento la colisión con una maniobra digna de un funambulista. Por unos instantes se tambalea de lado a lado. Parece que va a caer, pero consigue mantenerse en pie y recuperar el equilibrio.

Cuando por fin alcanza la estabilidad se gira y mirando para atrás levanta el puño amenazante hacia la señora. Probablemente la está maldiciendo a gritos, palabras que nadie escucha ya que el casco integral y el ruido de los motores amortiguan cualquier sonido que emita.

En esos segundos en que mira para atrás se desvía lo justo para empotrarse contra otra motocicleta que también estaba conduciendo correctamente por su carril. Esta vez caen todos al suelo. Víctimas inocentes de una situación absurda.

Yo pienso: te habías salvado de caer. No era culpa tuya y conseguiste mantener el equilibrio con una pericia y una sangre fría admirables. Pero por girarte a maldecir y protestar te has empotrado contra una pobre pareja que todavía no entienden lo que ha pasado. Y todos habéis caído al suelo. Es el poder de las palabras. Es el poder de la ira. Es el poder de la maldición.

Se levantan sin ningún rasguño físico aparente y siguen su camino. Espero que aprendan la lección. Yo lo hago y me centro en la conducción en vez de distraerme observando accidentes ajenos.

LECCIONES PERRAS

Tren de Cercanías. Entra un chico con un perro. Se acomoda en uno de los asientos abatibles de la entrada. El chucho, es pequeñajo, de raza indeterminable y con cara de bonachón. Se acurruca en silencio a los pies de su amo. No se mueve. No molesta. No habla por el móvil a grito pelado. No se escucha la música de sus auriculares a 10 metros de distancia. No apoya los pies en el asiento delantero. No ocupa 3 asientos con sus bolsas. No habla fuerte. No le apesta el sobaco a podredumbre ni el aliento a tabaco. No se cuesca. No toca un instrumento a todo volumen. No pide nada... de acuerdo, lo reconozco, no ha pagado el billete, pero tampoco ha decidido estar allí.

En una estación se abren las puertas. Un chico se dispone a salir. En el último momento le da una patada al animal y grita "-¡¡Puto perro!!". Se baja y camina por el andén refunfuñando palabras ya incomprensibles. El dueño se levanta, saca la cabeza al exterior y replica con ira "-Tío, ¿de qué vas?" y se vuelve a sentar resoplando enfurecido. Se cierran las puertas. El tren arranca. Yo les observo.

El agresor sigue en la estación gritando y gesticulando con furia. Está indignado. Interpreto que le ha molestado que un ser al que considera inferior se haya atrevido a mancillar su espacio vital. Su novia (llamémosla así) intenta calmarlo con poco éxito. Empezar a hacer conjeturas sobre si está traumatizado porque le mordió un perro cuando era pequeño es tan estéril como inventarse que la chica que caminaba a su lado era su novia.

El dueño del perro sigue indignado. Respira agitadamente. Las venas marcadas en su rostro enrojecido permiten intuir que el hecho le ha afectado. Han agredido a su perro, y lo que es peor, delante de otras personas. Gente que le mira de soslayo y que deben estar juzgándole en silencio. Probablemente piensa que le darán la razón, la verdad es que la agresión es gratuita e injustificada, pero es el centro de atención y se nota que eso claramente le incomoda.

El perro está acurrucado al lado de su amo recibiendo las caricias entre las orejas que probablemente tanto adora. Saca la lengua pausadamente en lo que parece una sonrisa. Mueve la cola con calma y se le ve relajado y feliz. Es cierto que por un momento se ha sobresaltado, no esperaba la patada y siempre se incomodan cuando los humanos expresan violencia, en especial si uno de ellos es su dueño, pero ha sido todo tan rápido que parece haberlo olvidado. Pertenece al pasado. No lo ha entendido, pero el presente, el ahora, son las reconfortantes caricias de su amo. Esto es lo único que importa. No guarda rencor al anónimo viajero amargado. Le da igual ser el centro de atención. Le da igual que los humanos le estén mirando. Sólo disfruta con intensidad cada una de las caricias que le brindan. No necesita nada más. Lo otro ya pasó y nada puede hacer para cambiarlo.

Me hace gracia el contraste entre la exaltación del amo y la relajación del perro (que al final es el que ha recibido la agresión). Considero que los animales son unos grandes maestros, y que podemos aprender muchísimo de ellos.

Me bajo del tren en mi parada. Miro al perro de soslayo (me ha gustado esta palabra) y le doy las gracias en silencio por la lección.

DATOS PERSONALES

Llaman a la puerta. Una persona sin identificar (o con una credencial que tampoco puedo verificar) me indica que lo manda la compañía del gas o de la luz para comprobar un error en la facturación. Me pide la última factura para corroborar los datos. A veces es un recargo mal aplicado, a veces un descuento omitido, una devolución.... Me habla de rebajas del 20 al 40% en mi factura, y me cuenta un rollo que no me acaba de cuadrar.

Yo le pregunto: si viene en representación de la compañía que me manda la factura ¿por qué no dispone de ella? Si ha habido un error o un descuento mal aplicado ¿por qué no lo arreglan directamente? Actualmente las empresas disponen de medios tecnológicos mucho más eficaces y baratos que mandar una persona a llamar puerta por puerta y comprobar los datos a mano. Le fusilo a preguntas que no me sabe contestar. Al final me confiesa que es su primer día de trabajo, que no se entera mucho y que es lo que le han dicho que tiene que decir. Se le ve nervioso.

Obviamente no le enseño mi factura. Hay datos personales en ella y él es un extraño.

Le pregunto a mis padres, a mis amigos, y muchos han recibido la misma visita. Llamo a la compañía del Gas y me dicen que ellos no han mandado a nadie, que es un fraude y que probablemente sea la competencia que envía a gente simulando de ser de ellos para cambiarlos de compañía. Llamo a la compañía de la Luz y me responde un robot que me da una extensa y abundante información que no necesito y me marea un buen rato hasta que me canso y cuelgo, pero interpreto que la respuesta hubiera sido la misma que para el Gas.

Tal vez si le hubiera enseñado la factura me habrían cambiado de compañía a otra más barata y me hubiera ahorrado un dinero en la factura. Pero yo no quiero ser cliente de una empresa que de entrada recurre al engaño para captar clientes. Es una carta de presentación sobre la futura honestidad en el trato. Tal vez me hubieran fusilado a propaganda postal con mi nombre y dirección. Tal vez hubieran usado mis datos para falsificar algún empadronamiento. Tal vez intentaran suplantar mi identidad o usar para algo los números visibles de mi cuenta. No lo sé.

Pero el caso es que darle datos personales a un extraño me parece una mala decisión. Yo siempre lo evito, y las argucias son numerosas. No entraré en el tema de Internet, de Facebooks, spams, cadenas de correos sin borrar el historial, falsos e-mails,... es todo un mundo y da para un tema aparte. Pero basta con una llamada de teléfono. Supuestas encuestas (o reales), por parte del CIS, de instituciones públicas, etc. No digo que sean un fraude, me consta que las hay legítimas, pero yo nunca doy datos personales a alguien que no puedo identificar. Lo que me diga una persona que llama por teléfono nunca es verificable, y por lo que veo, los que vienen en persona tampoco son de fiar.

Yo siempre me pregunto en qué me beneficia dar mis datos a alguien y en qué me puede perjudicar. Si la balanza no es a mi favor no los doy.

lunes, 16 de enero de 2012

EL SENADO 2

El pasado 18/11/2011 publiqué un artículo sobre la inutilidad del Senado. Lo escribí antes de las elecciones generales del 20N. Viendo los resultados de las mismas, mi opinión no ha variado, pero se me ocurre una reflexión adicional.

Yo considero que la abstención no es una señal de protesta porque también incluye a los que pasan de todo y a los despistados. Por tanto que haya casi un 30% de personas que no voten no me dice nada especial. Creo que votar es un derecho, no una obligación y respeto a los que prefieren delegar la decisión de quien les gobernará a los que sí votan y mantenerse al margen de la política. Considero que se pierde algo de legitimidad moral a la hora de protestar pero después se quejan igual y no pasa nada.

En mi opinión el voto nulo tampoco se puede valorar objetivamente porque engloba a los que buscan una forma de protestar alternativa al voto en blanco ¿?, a los que se equivocan realmente y a los graciosillos. Que el voto nulo del Senado casi triplique al del Congreso podría deberse a que es más fácil equivocarse poniendo crucecillas que introduciendo una papeleta.

Por tanto tan sólo el voto en blanco, y el de partidos como "Escaños en Blanco" realmente son significativos. Fueron diseñados para mostrar disconformidad y protesta y es la herramienta que debe usarse para ello.

He confeccionado el cuadro adjunto con los resultados de las elecciones. Me parece normal que los votos en blanco en el Senado (en número y porcentaje) sean mucho mayores que los del Congreso. Yo soy el primero que ha votado a un partido al Congreso y en blanco (o a Escaños en Blanco) al Senado y como yo han hecho más de un millón de personas.


Pero... ¿y el resto?. Hay casi 23 millones de personas que han dado su voto al Senado. Y yo me pregunto ¿por qué? Puede haber varios motivos aunque la realidad será una combinación de todos ellos.

a) No saben lo que están votando. Funcionan por pura inercia. Son de un partido y lo votan sin plantearse la finalidad. No saben para qué sirve el Senado y les da igual, deben mantenerse fieles a su partido y votarlo donde sea. No se plantean más. No van más allá.

b) Creen que el Senado es una institución necesaria y útil. Creen que debemos mantenerlo a pesar de su coste, que no basta con un Congreso para gobernar el país, y que si el erario público escasea de fondos es mejor subir los impuestos, recortar la sanidad, rebajar las pensiones o eliminar otras prestaciones públicas mucho menos importantes antes que eliminar el Senado. Por eso le dan su voto.

Respeto estas dos opiniones, pero no me acaba de cuadrar que haya 23 millones de personas que piensen así. Yo creo que hay una tercera opción. Es lo que en Teoría de Juegos se conoce como El Dilema del Prisionero.

Supongamos que dos delincuentes, cómplices de un crimen, son detenidos e interrogados individualmente, sin poderse comunicar entre ellos. Han robado un banco y tienen un botín de 1M€ escondido. A cada uno se le dice por separado que si delata su compañero se le reducirá la condena (pongamos a 5 años). Si ambos se callaran, no habría pruebas para condenarlos y serían puestos en libertad. Si ambos se delatan mutuamente irán a la cárcel pero con condena rebajada (5 años cada uno) por cooperar con la justicia. Pero si uno de ellos delata al otro y el otro se calla, el chivato sale libre, pero el otro sufre una pena mucho mayor (digamos 10 años) por no haber colaborado (y el que sale libre probablemente se va a llevar el botín entero y si te he visto no me acuerdo). Lo ideal (para los delincuentes) sería que ambos callaran i fueran puestos en libertad y se repartieran medio millón cada uno. Sin embargo cada uno piensa que como el otro le traicione y él se calle le caen 10 años y encima se queda sin dinero. El otro piensa igual y al final acaban los dos 5 años en la cárcel pudiendo haber salido libres (y con la mitad del botín en ambos casos).


Volvamos ahora al caso del Senado. Supongamos que tenemos dos votantes, uno del PSOE y otro del PP. Ambos saben que el Senado es inútil y que si todo el mundo votara en blanco debería disolverse. Menos políticos chupando del bote, menos despilfarro, menos recortes, menos impuestos... en definitiva, la mejor opción posible. Pero individualmente están convencidos de que el contrario no cooperará (y para muestra la estadística). Si por ejemplo el del PP vota en blanco pero el del PSOE "le traiciona", entonces ganarán los socialistas, y el del PP prefiere votar a su partido y legitimar una institución inútil a arriesgarse de que caiga en manos de su rival.

En cualquier caso, sea por el motivo que sea, el caso es que 23 millones de votantes han legitimado la existencia del Senado. Esto es la democracia. Si hubiera un referéndum para mantener la monarquía y saliese que debe continuar, yo debería seguir aceptándola y financiándola con mis impuestos porque la mayoría del pueblo la desea. Por ello, como la mayoría de los votantes han elegido tener un Senado (por el motivo que sea), seguiremos teniéndolo. Y yo seguiré votando a Escaños en Blanco en las futuras elecciones del mismo.

viernes, 13 de enero de 2012

EL VALLE DE LOS CAÍDOS

Estoy convencido de que si en Alemania existiera un conjunto arquitectónico-monumental en homenaje a Adolf Hitler, alrededor de su tumba, construido con mano de obra judía esclavizada, que fuera el centro de peregrinación de neo-fachas y nostálgicos del régimen, el gobierno ya se habría planteado su desmantelamiento.

Probablemente alguien diría que hay que preservarlo por su valor histórico y cultural. En él también habría cadáveres de judíos fallecidos en "accidentes laborales" por lo que a alguien se le ocurriría reconvertir la intención del monumento, para conmemorar a los muertos de ambos bandos. Serviría para rendir homenaje tanto a los soldados nazis caídos en la estepa rusa como a los judíos exterminados en los campos de concentración polacos. Sus cadáveres reposarían juntos fraternalmente... eso sí presididos por la tumba del Führer.

No sé como funcionan los monumentos a Stalin en Rusia o a Mussolini en Italia. Pero creo que en Alemania preferirían construir uno nuevo, desde cero, dedicado a todas las víctimas inocentes de la guerra, antes que reconvertir (si quedara en pie) el faraónico mausoleo de Adolf Hitler. No creo que a los judíos les hiciera mucha gracia que los restos de sus allegados reposaran en fosas comunes al lado de la venerada y lujosa tumba del responsable de su muerte.

Pero "Spain is different".

Hace muchos años, visitando Madrid, me llevaron de excursión al Valle de los Caídos. Lo que vi, aparte del ambiente marcadamente facha y fundamentalista católico, también tenía un valor arquitectónico y artístico. No, no era para demolerlo. Pero urge una reconversión. Hay que quitar las tumbas de Franco y Primo de Rivera y eliminar cualquier connotación que pudiera recordarlos a ellos personalmente. Al igual que a Hitler, la historia tardará en olvidarlos, no hacen falta monumentos ni inscripciones.

Por supuesto ni un céntimo del erario público a su mantenimiento (ni a subvencionar a fundaciones o entidades fachas) y si la Iglesia Católica o la Fundación Francisco Franco quieren velar para que no se deteriore que pidan dinero al Vaticano.

Y no quiero acabar este artículo sin mencionar que tengo un amigo cuya máxima ilusión en esta vida es mear desde un lugar tan alto, que cuando la última gota haya salido de su pene la primera todavía no haya tocado el suelo. Reflexionad sobre ello.